viernes, 12 de julio de 2019

RESEÑA DE LOS BAÑOS PUERTO VALLARTA



Nos fuimos con el Rey del Catre a conocer los emblemáticos Baños Puerto Vallarta, un lugar de encuentro gay en una de las alcaldías más populares de la Ciudad de México; entérate que fue lo que descubrimos en esta visita.

 “México es la ciudad en donde lo insólito sería que un acto, el que fuera, fracasase por inasistencia. Público es lo que abunda, y en la capital, a falta de cielos límpidos, se tienen, y a raudales, habitantes, espectadores, automovilistas, peatones”.  Carlos Monsiváis.

Llegue por alguna de esas publicaciones de redes sociales, promoviendo el lugar. Un domingo por la mañana, como es tradición desde hace muchas décadas; cuando abundaban las vecindades y cuartos de alquiler, que sin tener baño propio, obligaban a sus habitantes a visitar algún baño público de la ciudad.

En la segunda década del siglo XXI, los conjuntos habitacionales del Infonavit y demás constructoras que logran a uno enterarlo de la vida, secretos y modos vivendis de los vecinos de al lado y escuchar, cuando el marido de la vecina de arriba, llego “ganoso” del trabajo, por incesante rechinar de su cama. Esos nuevos espacios urbanos, dieron forma a nuevas forma de convivencia, pero cerraron otras, como los baños públicos, que al tener baño propio  ya no era indispensable asistir al clásico: “solo me baño los sábados”.

Los caídos por las nuevas formas de cotidianidad urbana, fueron los Baños Mina, los Xola, los Baños de Elena y un sin fin de baños públicos que han cerrado, por falta de citadinos buscando un espacio donde asearse y disfrutar un momento de ocio y convivencia.

Los últimos baños de la Ciudad de México, herederos de los baños de Moctezuma, son los que han integrado algunas prácticas “diversas” a sus servicios. Y dignamente, sin ningún reparo se anuncian como “sauna gay”.

Mi primera visita a uno de ellos fueron los Baños Finisterre en la Colonia San Rafael, donde fui invitado por un adonis que era frecuente a ese lugar. Luego de un tiempo de asistir y encontrarme cada quincena, a la misma gente. Decido visitar otro espacio, con interés de conocer nuevos lugares, así fue como llegue a los Baños Puerto Vallarta, en Iztapalapa.

Sabiendo que por la zona debería encontrarme a los herederos de Moctezuma, además de chacales, trabajadores y personajes de otro tipo, a los que les gusta un modo de vida más auténtico y sin las plumas, linaje y pose de otros lugares.

En los Baños Puerto Vallarta descubrí un lugar que recién remodelado, que sí es el clásico baño público, con su peluquería (por cierto cerrada), su taquilla o caja, donde aún te entregan su ticket como si entraras a un viejo cine, sus cubículos o casilleros personales, donde dejas tus pertenencias cuando “el que atiende” te entrega una pequeña toalla para cubrir tus partes íntimas.

Al fondo, se encontrará la puerta que lleva a la diversión, al encuentro y a descubrir una de las prácticas que se están volviendo habituales dentro de la comunidad homosexual en México. El área común, con regaderas al lado derecho e izquierdo, con bancas y mesas de masajes al centro, te permiten seguir caminando al fondo, donde descubrirás el sauna “seco” en el salón derecho y el vapor del lado izquierdo.  Amplias habitaciones con un pequeño descanso para sentarte y empezar a interactuar, en dichos espacios bien caben sentados más de 30 personas en cada uno.

Como en todo lugar, de este tipo, encontrarás los chacalitos, los señores mayores que con sus prominentes panzas, maduros con buen cuerpo y jóvenes buscando nuevas experiencias.  Llegue un domingo al medio día, el “ambiente” era muy discreto y tímido en algunos visitantes.

Hasta que un maduro, de unos 55 años con una panza prominente invita a un joven no mayor de 20 años a estimular su falo con su boca, dando comienzo a miradas más provocativas de los demás visitantes. La primera impresión de la escena, para mí, era que el señor debía ser algún comerciante de la zona, por su forma de caminar dentro de la sauna y la forma de observar a los demás, tomaba a alguno de sus empleados, un joven recién iniciado, con un cuerpo esculpido por el trabajo rudo y algunas horas de gimnasio.

El joven chacalito estaba por demás sabroso para degustarlo. Lo interesante no paraba en que este “sugar daddy” dejaba ver el culo del chacalito y como le estimulaba con los dedos el ano. Sí no que el mayor invitada a alguno de los presentes a integrarse a la escena.

Tal parecía, que el señor pasaba de “dulce papi” a promotor del joven, cuyo cuerpo, cual lienzo tenia algunos tatuajes.  Así pasaron varias escenas y los actores, repetían el acto, con algún otro integrante.  Entre uno y otro, el joven le pedía permiso al maduro, de pedir al mozo una michelada para “la calor”.

4 comentarios:

Pocoyo dijo...

Esta página es como paulina rubio un fracaso total

Anónimo dijo...

Eso que, no me mamen! Jaja

Anónimo dijo...

Esta página ya cayó en la mera witness. Recomiendenme otra porfa

Anónimo dijo...

Que paso con esta pagina? antes era de las mas chidas y ahora sacan puras notas piteras